Todos somos seres humanos por nacimiento, pero la «humanidad» como acción es algo que debemos cultivar. A veces, en lugar de nuestra parte humana, sale a relucir nuestra parte más instintiva o rígida.
La filosofía tiene como finalidad ayudarnos a pulir esos aspectos para que florezcan la generosidad y la solidaridad.
Los filósofos han sabido desde siempre que este camino no se recorre en soledad; es una tarea colectiva. En el camino de la evolución humana, no existe el «sálvese quien pueda». Se trata de hacer cadena y ayudarnos mutuamente para salir adelante. A través de la práctica filosófica, aprendemos que unirnos es la única forma de avanzar hacia una sociedad más justa y verdaderamente humana.
Vicky Mendizábal