El espejo de la Verdad

Los cambios suelen ser dolorosos porque funcionan como un espejo que nos ponen frente a la cara y que no podemos evitar. En el día a día, nos vemos al espejo de forma superficial para acomodarnos la ropa, pero la crisis nos obliga a una visión profunda.

En esos momentos de dificultad, el espejo nos muestra las carencias, los errores y aquellos aspectos de nosotros mismos que no son tan «bonitos» como pensábamos. Es duro aceptar que hay algo en lo que no somos tan buenos o que necesitamos mejorar, pero es precisamente ese reconocimiento el que abre la puerta al mejoramiento absoluto. La crisis no viene a destruirnos, sino a mostrarnos dónde está el espacio para crecer. Como decía Einstein: «Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado».

Vicky Mendizábal

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