En el ritmo acelerado del día a día, solemos huir del silencio. Encendemos la televisión o ponemos música porque nos incomoda escucharnos. Pero la filosofía clásica nos invita a lo contrario: a aprender a estar cómodos con nosotros mismos. Estar «presentes» significa escuchar lo que nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestras ideas intentan decirnos.
Si somos capaces de escuchar a los demás y tomar en cuenta sus opiniones, ¿cómo es posible que no hagamos lo mismo con nosotros mismos? Escucharse es el primer paso para descubrir qué hay en nuestro interior. Aunque al principio pueda dar un poco de miedo, no hay nada más emocionante que convertirse en el mejor amigo de uno mismo, encontrando en la propia interioridad la guía necesaria para navegar los momentos críticos de la vida.
Vicky Mendizábal