Decidir no hacer nada es, en sí mismo, una decisión, pero es la que nos deja a merced de las consecuencias sin poder quejarnos. La verdadera iniciativa surge tras un proceso:
- Me calmo, buscando poner en práctica la serenidad.
- Visualizo lo que puede ser, usando la imaginación.
- Escucho mi voz interior, es decir usar la intuición.
- Actúo, poniendo en movimiento la voluntad.
Tener iniciativa no es lanzarse a lo loco a lo primero que se nos ocurre. Es dar la lucha de manera consciente. La crisis es la oportunidad de hacerlo funcionar, aunque al principio sea difícil. No esperes a ver dónde te lleva la marea; toma el timón y camina hacia la transformación que la vida te está proponiendo.
Vicky Mendizábal