A menudo pensamos en la filosofía como una actividad puramente intelectual o aburrida, llena de palabras complejas que poco sirven en momentos de dolor o incertidumbre. Sin embargo, recuperando la visión de Platón, la filosofía es, en esencia, un diálogo con uno mismo. Es el ejercicio sencillo y cotidiano de preguntarnos: «¿Cómo estás hoy? ¿Qué necesitas?».
La verdadera filosofía debe ser práctica. Si solo se queda en el pensamiento, agota y consume nuestra energía sin llevarnos a ninguna parte. La filosofía como herramienta nos permite llegar a conclusiones y a tomar decisiones. No se trata solo de ver las estrellas en el cielo, sino de descubrir nuestras propias «estrellas interiores», explorando ese universo que habita dentro de nosotros para convertir la reflexión en una aventura de transformación real.
Vicky Mendizábal