A veces tomamos el camino errado sin darnos cuenta, siguiendo una «receta perfecta» para el fracaso. Identificar estas causas es el primer paso para la transformación:
- Orgullo: Confundido a veces con la dignidad, el orgullo es la búsqueda de honores y títulos. Son como sacos de oro que cargamos mientras nos hundimos en el río; pesan tanto que no nos dejan flotar.
- Divismo: Creer que somos el centro del universo. Pensar que todo lo que sucede es por nosotros o contra nosotros, generando un delirio que nos aísla de la realidad.
- «Saberlo-todo»: Querer que todos se adecuen a nuestra verdad, sin aceptar consejos ni reconocer que hasta un clavo puede ser un maestro en resistencia.
- El mal humor: Una adicción emocional que nos hace buscar el error ajeno y nos impide disfrutar el camino. Es, en realidad, una falta de carácter.
- Lo fácil y el miedo: Buscar el éxito sin el trabajo duro y permitir que el miedo sea un muro que nos detiene.
Todos estos caminos conducen a la fragilidad, ese estado donde cualquier presión nos rompe y nos hace caer al abismo.
Vicky Mendizábal